Era más fuerte que él
no podía dejar de mirarla
no podía dejar de pensarla,
no podía dejarla simplemente,
ella dormía mientras él, a su lado,
solo la observaba, con la infinita calma de un anciano.
No había un segundo en que no estuviera ella,
no había un segundo fuera del tiempo que derramaban sus ojos
no había nada mas, solo ella.
Sus labios se humedecían con cada movimiento
Temía que despertase, temía que la interrumpiese,
temía que ese instante mágico se derrumbara de un segundo a otro.
Por momentos ella parecía abrir los ojos, pero no,
era solo la ansiedad por abrazarla y aferrarse a su cintura lo que él tenia;
Tomo su brazo pasándolo por encima suyo y con una respiración profunda
cerró los ojos tratando de no despertarla;
Se imaginó toda una vida junto a ella,
la casa del campo, los domingos bajo el sol,
el frío que regalan las mañanas, los pies descalzos
sobre el pasto húmedo, los largos días de verano...
Cuando la madre despertó su niño ya estaba dormido.
martes, 11 de agosto de 2009
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1 comentario:
vaya,
eterno amor muerto
ja!
buen escrito
no suelo pasar a ningun blog
pro ..
grax x el coment
este me gusto mucho
vale
sigue asi!
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