martes, 11 de agosto de 2009

Ella y el

Era más fuerte que él
no podía dejar de mirarla
no podía dejar de pensarla,
no podía dejarla simplemente,
ella dormía mientras él, a su lado,
solo la observaba, con la infinita calma de un anciano.
No había un segundo en que no estuviera ella,
no había un segundo fuera del tiempo que derramaban sus ojos
no había nada mas, solo ella.
Sus labios se humedecían con cada movimiento
Temía que despertase, temía que la interrumpiese,
temía que ese instante mágico se derrumbara de un segundo a otro.
Por momentos ella parecía abrir los ojos, pero no,
era solo la ansiedad por abrazarla y aferrarse a su cintura lo que él tenia;
Tomo su brazo pasándolo por encima suyo y con una respiración profunda
cerró los ojos tratando de no despertarla;
Se imaginó toda una vida junto a ella,
la casa del campo, los domingos bajo el sol,
el frío que regalan las mañanas, los pies descalzos
sobre el pasto húmedo, los largos días de verano...

Cuando la madre despertó su niño ya estaba dormido.

lunes, 10 de agosto de 2009

Adan y Eva

Obeliscos partidos bajo limbos de acero

subterraneos abiertos repletos de cenizas

todo destruido, todo derruido, todo muerto.

Millares de hombres diseminados sobre toda la superficie de la tierra,

el mar desbordado de cuerpos,

todo contaminado, guerras fantasmas respirando el retrazo del hombre hecho piedra

todo consumado, todo intacto, tan rigido como un cuadro terminado hace siglos.

Oceanos hechos desiertos, transformados en campos de exterminio,

transformados en nuevos desiertos.

Ciudades empapeladas con pancartas de distintos partidos extremistas

repletas de leyendas y rostros dominantes,

paises sumergidos bajo tierra asomando sus rascacielos

costales de oro y piedras preciosas colgando de ruinas de palacios lujosos.

El aire ya no existe, el sol no toca el suelo,

el acido no cesa de caer.

Filas de soldados caidos a orillas de mares, apilados en las esquinas,

amontonados en las barricadas, carcomidos por los animales.

Nada ni nadie existe, el hombre a caido, el hombre a caido a manos del hombre

todo sin vida, todo putrefacto, todo muerto.

Y en medio de todo ese infierno fantasmal algo parece asomar,

en medio de todo aquel silencio algo parece respirar.

En medio del odio y la muerte la vida parece crearse a sí misma.

Son ellos...

Desnudos saltan las barricadas y los tanques partidos,

pasean por las trincheras y juegan con las olas

luego se sientan junto a una roca como esperando algo o a alguien.

Hombre y mujer,

Los primeros, los ultimos...

buscan algo en el cielo.

Ruptura

Me dices que soy el responsable del tal suceso y que todo el cargo de conciencia de lo ocurrido me pertenece. Me pides que me resigne al sentimiento de culpa. ¡Me obligas a reprimir la tristeza, a ignorar la verguenza, a desheredar el olvido y a corromper el pasado! No, no puedo hacer eso... No obstante de todo lo que digo, cuanto más lo digo más la extraño. La recuerdo, aún, sentada sobre mis piernas sorprendiéndome con sus lecciones cultivadas de budismo puro. Enamoradamente atendía a esas explicaciones interminables sobre Vajradhara, el vacío dentro del vacío y el significado metafórico de la creación y el principio de los tiempos. Solo ella lograba dividir el silencio y el cinismo de lo incierto al contemplarla observar concentrada y perseveradamente la oscuridad, lo cual justificaba diciendo: “Todo átomo tiene en su núcleo luz y, por lo tanto, no existe la oscuridad absoluta; de manera que si miramos detenidamente en la penumbra podremos ver diminutas partículas de luz”. Me perturba pensar en donde andará ahora, en qué rincón del mundo su alma estará llorando, de rodillas, sin consuelo alguno. Me alegra tener solo los recuerdos positivos de ella. Mentiría con el solo hecho de decir que la olvidé por completo. Aún recuerdo su rostro angelical, recuerdo su ojos azules y sus lágrimas de vidrio limado que conmovían hasta al más insensible de todos los insensibles. Recuerdo sus palabras y su dulzura al hablar, recuerdo alegremente las frases que me repetia todo el tiempo cuando estaba mal:''la vida es hermosa, decia, solo tienes que dejar entrar a tu vida lo que tu quieras que entre, el universo no es mas que tu forma de pensar''.

Pero como ya te dije no puedo reprimir mis emociones... ¡Ya no me recrimines detalles inútiles infundamentados! No es mi culpa. Yo puedo enfrentarme a la venganza, al odio, a la indiferencia, pero definitivamente no puedo enfrentarme a su recuerdo. No me responsabilices por una simple discusión y no hiperbolices todo, ya que no es motivo ni causa que se pueda tomar en contexto. Fui un tonto al no escuchar esas amenazas que tomé por infantiles a pesar de que no lo eran. Fui aún más idiota al darle la espalda y dejar que se fuera, ahogada en su propio llanto, sin darme vuelta ni siquiera para decirle a gritos lo que me estaba carcomiendo por dentro. Aún recuerdo su rostro angelical, sus ojos celestes. Siento su suavidad en mi piel y no olvidaré nunca su mirada clavada en mí la última vez que la vi, aquel dia de lluvia, casi sudando lágrimas. Todavía respiro sus suspiros y conservo su pañuelo. Evoco todo esto cuando, tras horas y horas de puros lamentos, me decido a soltar los ramos de magnolias que dejo custodiando el umbral de su lápida.